De la lava a la roca volcánica

De la lava a la roca volcánica

Conxita Màrquez, Teresa Pigrau y Neus Sanmartí. 

 

El magma asciende por el interior de la Tierra y en algunos casos sale a la superficie en forma de lava. 

Las rocas que se forman cuando la lava solidifica en la superficie terrestre se llaman volcánicas (de Vulcano, el dios del fuego).

Las rocas que se forman en profundidad cuando el magma no llega a salir se llaman plutónicas (de Plutón, el dios del mundo interior).

En el primer caso la lava se enfriará más rápido que en el segundo, lo cual provoca que las rocas tengan texturas diferentes. 

Cuando el magma se enfría muy rápidamente puede generar unas rocas que tienen un aspecto similar a una pieza de vidrio oscuro. Es el caso de la obsidiana. 

Existen rocas volcánicas que cuando las suspendemos nos sorprende su ligereza. Estas rocas están llenas de burbujas de aire que son restos del gas que provocó su salida violenta del magma. Un ejemplo de este tipo de roca es la pumita o piedra pómez. 

Otras rocas volcánicas son muy duras y no tienen porosidad porque cuando surgió el magma, los gases ya se habían escapado del todo. 

La roca volcánica mas común es el basalto. Muchas islas volcánicas, como las islas Hawai, Islandia y la isla de La Palma, estan compuestas fundamentalmente por basalto.

A veces el basalto forma unas columnas hexagonales  muy características, como las que pueden verse en Castellfollit de la Roca. Estas estructuras son debidas a que las lavas experimentan una fuerte contracción al enfriarse, ya que el volumen que ocupan una vez solidificadas es menor al que ocupaban en estado líquido y se rompen en forma de prismas hexagonales. 

La lava, cuando se enfría solidifica de nuevo y se convierte en una roca volcànica. Las rocas que se originan serán diferentes en función del material y del tiempo que tardan en enfriar.  

Las coladas de lava pueden caer en cascada por un acantilado y llegar al mar formando una estructura similar a un delta. Esto es lo que está pasando en la isla del Hierro y de La Palma. 

Esta es una evidencia más del vulcanismo como generador de paisajes.