
Recursos para una evaluación formadora y un aprendizaje gratificante


Las ideas básicas para trabajar
Las ideas habituales del alumnado para revisar
Posibles buenas preguntas que ayuden a la construcción de estas ideas.

Los terremotos también dan lugar a cambios bruscos en el paisaje. La explicación científica es la existencia de diferentes fuerzas, debidas a la fricción y el desplazamiento de los materiales que conforman las placas tectónicas y provocan la deformación de estos materiales. Llega un momento en que la tensión generada supera el límite de deformación del material, el cual se quiebra, dando lugar a una liberación repentina de energía. Esta energía se transfiere a través de ondas, que van comprimiendo y expandiendo las rocas y que provocan roturas.
La principal dificultad es entender que para que se origine un terremoto ha tenido que pasar bastante tiempo durante el cual se ha ido acumulando energía. Por tanto, es un fenómeno repentino en cuanto a su manifestación pero lento en su origen.
Generalmente, los niños y niñas identifican sin problemas que un terremoto tiene alguna relación con los volcanes y expresan que «la Tierra tiembla cuando los volcanes explotan», «la lava está tan caliente que hace temblar la Tierra» o ideas similares. Pero para entender su causas, es necesario comprender el concepto de fuerza, y conocer qué pasa cuando se ejercitan diferentes fuerzas sobre diferentes materiales.

Esta pregunta nos ayuda a pensar que las rocas, cuando están sometidas a fuerzas muy grandes, de compresión y expansión, se pueden deformar y llegar a romperse, igual que pasa cuando comprimimos una tiza o cuando tiramos de una goma elástica. Por tanto, será importante experimentar con diferentes materiales y comprobar como se deforman y como se llegan a romper. También se puede comprobar como el punto por donde se rompe una roca o un objeto (un espagueti, una goma elástica...) no el mismo que el lugar donde se ejerce la fuerza.

En un terremoto, las rocas se rompen en el interior de la Tierra (en el lugar que se llama hipocentro del terremoto). Al romperse se produce una liberación repentina de la energía que se había ido acumulando, en forma de ondas que empujan (hacen presión) sobre las rocas cercanas, y así sucesivamente. Es como cuando, en una fila, una persona empuja a otra y esta a la siguiente, hasta que este movimiento llega a la última. En el caso de un terremoto, llega a la superficie de la Tierra (o del mar) y el lugar más cercano al hipocentro se llama epicentro. En el camino a la superficie de la Tierra estas ondas provocan sacudidas bruscas del terreno y más roturas.




Pasando de la idea de una corteza de la Tierra continua a otra en la que nos la imaginamos formada por partes (placas) que se mueven, chocan, se hunden una debajo de la otra..., y que este movimiento causa que en determinados lugares se den las condiciones de temperatura y presión que originan la formación del magma. Los alumnos y alumnas suelen pensar, también, que sólo hay actividad volcánica en la superficie de la Tierra pero, en cambio, también existe bajo el mar, pudiendo dar lugar a la formación de islas.

La respuesta es similar a cuando hacemos esta pregunta en relación a los volcanes. En el caso de los terremotos, los movimientos de las placas causan que se rompan los materiales. Los lugares donde hay probabilidad de que se rompan son los mismos donde hay volcanes, y fundamentalmente son en donde hay contacto entre placas, ya que el movimiento es continuo. Por tanto, la idea de que volcanes y terremotos estan asociados es adecuada pero no tanto que los volcanes sean la causa de los terremotos.

Un tsunami es la consecuencia casi siempre de un terremoto, pero también puede serlo de la actividad volcánica submarina o de un deslizamiento submarino, o incluso de impactos de meteoritos en el mar. Para que un terremoto origine un tsunami, tiene que ser de una magnitud considerable. Su hipocentro tienen que localizarse en el fondo marino, por debajo de los 6.000 metros. La energía liberada impulsa una columna de agua del mar verticalmente, dando lugar a grandes olas que pueden llegar a la costa y provocar importantes destrozos.

La Tierra que habitamos es un planeta que cambia a lo largo del tiempo. Cambian los materiales que la forman y cambian las especies que viven en ella. Hay cambios rápidos y hay otros lentísimos. Hay cambios radicales y los hay sutiles. Los hay previsibles y sorprendentes. Cambios devastadores y cambios que podemos llegar a controlar.

Los seres vivos intentan aprovechar los cambios y provocarlos, controlarlos o evitarlos de acuerdo con sus intereses. Los humanos también, y la ciencia nos ayuda a hacerlo con una gran eficacia, que implica también una gran responsabilidad.
El modelo de cambio geológico es lo que da más sentido a la Geología, ya que engloba muchos otros, que son casos concretos de este cambio. Si el alumnado es capaz de considerar que los materiales terrestres se originan y cambian constantemente (aunque casi siempre muy lentamente), que hay cambio pero también conservación y que la materia sigue un ciclo, que todo cambio requiere energía, que los cambios pueden provocar un impacto en el medio, etc … están aplicando el modelo de cambio geológico y pueden explicar y predecir un conjunto de fenómenos.
(Adaptación de Pedrinaci, 2003)
La superficie de la tierra cambia continuamente. La dinámica de cambio de los materiales que forman la superficie de la Tierra se inicia con la meteorización que los desmenuza, continúa con la erosión que los separa y finalmente se transportan. La energía que provoca estos cambios proviene inicialmente del sol y de la energía potencial debida a la fuerza de la gravedad. Uno de los productos generados en estos procesos es el suelo.
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La Tierra es un planeta activo. Los terremotos y los volcanes son las principales manifestaciones de esta actividad. La explicación de su localización, distribución y origen se relaciona con el hecho de que la corteza es discontinua y con la energía interna de la Tierra.
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